Key Insights & Memorable Quotes
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Lamento que este usted subido en la atalaya de sus propias convicciones. Desde ahí la caída es mortal de necesidad.
Tal vez así la Iglesia entendería de una vez por todas que los sacerdotes son, siempre y ante todo, hombres
Sólo hay algo en la naturaleza remotamente parecido a esa mirada, y son los ojos de los tiburones blancos. Miran sin ver, de una forma única y aterradora.
—Una vez un rey paseaba por el bosque y vio a un pobre viejecito que se afanaba en un surco. Se acercó a él y vio que estaba plantando nogales. Le preguntó por qué lo hacía y el viejecito le respondió: Me encantan las nueces. El rey le dijo: Anciano, no afanes tu encorvada espalda sobre ese hoyo. ¿Acaso no ves que cuando el nogal crezca tu no vivirás para recoger sus frutos? Y el anciano le respondió: Si mis ancestros hubieran pensado como vos, majestad, yo nunca hubiera probado las nueces.
Los ejércitos en sí mismos no son malos, lo que son malas son las guerras.
Tal vez lo más inquietante de esta novela no son los hechos que narra, sino que podrían ser ciertos.
En el país de los ciegos, el tuerto es el rey. [ 27 ]
No todos los problemas se resuelven hablando.
de lo que en psiquiatría forense se conoce como «bystander effect»,[ 36 ] una teoría (más que probada) que asegura que a medida que aumenta el número de viandantes que ven a una persona en apuros descienden las probabilidades de que alguien ayude a la víctima (y aumentan las de que señalen con el dedo y avisen a sus conocidos para que lo vean).
arrastró hasta allí el afán de hacer el bien, pero no fue eso lo que conseguí. Sólo fui una pieza más en el engranaje de la fábrica de monstruos. Mi país está tan habituado a ello que ya no se asombra cuando uno de los que hemos entrenado, ayudado y protegido se vuelve contra nosotros.
Como dice mi hermano Miguel Ángel, o follamos todos o la puta al río.
Me encantan las nueces. El rey le dijo: Anciano, no afanes tu encorvada espalda sobre ese hoyo. ¿Acaso no ves que cuando el nogal crezca tu no vivirás para recoger sus frutos? Y el anciano le respondió: Si mis ancestros hubieran pensado como vos, majestad, yo nunca hubiera probado las nueces.
Pero el sacerdocio, dottora, es una carrera de fondo.
Que siempre se puede seguir adelante con voluntad, amor a Dios y un empujoncito de Johnnie Walker.
Lo que relata, padre Fowler, casa perfectamente con indicios comunes a una psicopatía primaria: encanto personal, ausencia de pensamiento irracional, escasa fiabilidad, mentiras y falta de remordimientos. Las palizas paternas y el consumo generalizado de alcohol en los progenitores también se han observado en más del 74% de psicópatas violentos conocidos.[ 8 ]
Detrás de esta Iglesia, hecha de sangre y barro que ve ante usted, hay otra Iglesia, infinita e invisible, cuyos estandartes se alzan fuertes hacia el cielo. Esa Iglesia vive en las almas de los millones de fieles que aman a Cristo y su mensaje. Resurgirá de sus cenizas, llenará el mundo y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella.
Una vez un rey paseaba por el bosque y vio a un pobre viejecito que se afanaba en un surco. Se acercó a él y vio que estaba plantando nogales. Le preguntó por qué lo hacía y el viejecito le respondió: Me encantan las nueces. El rey le dijo: Anciano, no afanes tu encorvada espalda sobre ese hoyo. ¿Acaso no ves que cuando el nogal crezca tu no vivirás para recoger sus frutos? Y el anciano le respondió: Si mis ancestros hubieran pensado como vos, majestad, yo nunca hubiera probado las nueces.
la paranoia aguda se desarrolla muy deprisa entre los líderes fanáticos.
Dottora Dicanti, puede usted creer en las historias sobre la Santa Alianza, porque existe. Existe desde hace cuatrocientos años, y es la mano izquierda del Vaticano para aquellos asuntos que ni el mismo Papa debe conocer. —
Sistema legal: Basado en el Código de Derecho Canónico. Aunque no se aplica oficialmente desde 1868, sigue vigente la pena de muerte.
«Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo», dice el Señor.
Pontiero cogió una silla, la colocó al revés y se sentó a la izquierda, con las manos en el respaldo. Dicanti tomó nota mental de recordarle que dejara de imitar las películas de Humphrey Bogart. El vice ispettore había visto El halcón maltés unas trescientas veces.
Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo. Mateo 16, versículo 19. Es decir, las palabras con las que Jesús confirmó a San Pedro como jefe de los Apóstoles y le otorgó a él y a sus sucesores el poder sobre toda la cristiandad.
Cada persona, sin excepción, tiene dignidad y valor a los ojos de Dios, y cada persona necesita y merece nuestra compasión”,
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